En la víspera de la farsa electoral: CIDH y oposición se pronuncian, régimen niega ingreso a equipo de CNN

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Magistrados orteguistas del CSE, durante el acto de aprobación de las boletas electorales para la “farsa electoral del próximo 6 de noviembre. • Foto: Página web CSE

A las puertas del montaje de la dictadura Ortega Murillo para hacerse del control ilegítimo de la mayoría de gobiernos locales, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), emitió, este viernes 4 de noviembre, un comunicado en el que advierte que en Nicaragua no hay condiciones mínimas para la realización de elecciones libres, justas y competitivas.

La instancia regional resaltó que el próximo 6 de noviembre se realizarán votaciones en Nicaragua “en un contexto de represión contra la oposición política, mediante la implementación de medidas tendientes a impedir su participación y la ausencia de reformas para la reestructuración del Consejo Supremo Electoral (CSE) y la Ley Electoral de conformidad con las recomendaciones por organismos nacionales e internacionales”.

La CIDH denunció además una serie de irregularidades en el proceso, que son contrarias a los estándares internacionales, entre las que mencionó la limitación de la fiscalización al proceso electoral por parte de la sociedad civil, la reducción de las Juntas Receptoras de Votos (JRV), la realización de la campaña en 20 días y la integración de los Consejos Electorales en cinco días.

También sobre ola de secuestros

El pronunciamiento de la CIDH advierte también que esa comisión constató el recrudecimiento de la represión y persecución miembros de la oposición, entre estas personas integrantes del partido Unión Democrática Renovadora (UNAMOS).

“Se recibió información sobre la detención arbitraria, de Raúl Oporta, líder de UNAMOS en Nueva Guinea; así como de Jeannine Horvilleur y Ana Carolina Horvilleur, ambas de nacionalidad nicaragüense y francesa, y familiares de Javier Álvarez Zamora, integrante de UNAMOS y exiliado, ocurridos el 4 de septiembre pasado” afirma el comunicado.

Así mismo advierte que se registraron al menos diez detenciones de integrantes de UNAMOS y sus familiares en Managua, Bluefields, Matagalpa y otros departamentos.

En tanto un grupo de al menos 13 organizaciones de oposición, entre estas la Alianza Cívica, la Unidad Nacional Azul y Blanco, el Movimiento Campesino y la Fuerza Democrática Nicaragüense (FDN), emitieron un comunicado conjunto el jueves 3 de noviembre, instando a los votantes a quedarse en casa, dado que los comicios que celebrará el régimen  “no representarán la voluntad del pueblo nicaragüense, ya que se celebrarán dentro de un proceso viciado caracterizado por la violación constante de los derechos constitucionales, la persecución y el asedio a la ciudadanía”.

De acuerdo a información oficial del Poder Electoral controlado por Ortega, 3,722,884 nicaragüenses están habilitados para votar el próximo domingo 6 de noviembre, para lo que se habilitarán 7,931 JRV en 3,106 Centros de votación. 

Por su parte la policía orteguista anunció que desplazará a 16,125 efectivos, 6,742 medios motorizados, adicionalmente "brindará seguridad y protección en los 3,106 Centros de Votación de los 153 Municipios del país”. 

Sin embargo tanto sectores de oposición, como la comunidad internacional no dan crédito al proceso, el que ha sido calificado como una farsa, dado el férreo control de los poderes del Estado por parte del ejecutivo y la persecución, encarcelamiento y exilio de la disidencia.

El montaje electoral del régimen es respaldado por pequeñas agrupaciones políticas, calificadas por sectores de oposición como “colaboracionistas”, entre estos, la Alianza por la República (APRE), el Partido Liberal Independiente (PLI), la Alianza Liberal Nicaragüense (ALN) y el Partido Liberal Constitucionalista (PLC). También se ha prestado al juego de la dictadura el partido indígena miskito Yatama. 

Reportero de CNN intentó entrar por frontera sur, pero fue detectado

Un equipo de CNN intentó ingresar al país de incognito para dar cobertura a las votaciones del próximo domingo, sin embargo, funcionarios de Migración y Extranjería del puesto fronterizo de Peñas Blancas, le impidieron el ingreso cuando supieron que eran de CNN.

Así lo dio a conocer el reportero de CNN, Matt Rivers, a través de un reporte televisivo emitido el 2 de noviembre por la cadena estadounidense. “Es un momento peligroso en Nicaragua, algo que intentamos ir a ver con nuestros propios ojos, para ello tomamos un autobús en el noreste de Costa Rica, hasta la frontera con Nicaragua, entramos por tierra para tratar de evitar la atención de las autoridades, pero después de 10 minutos con un funcionario de Migración estaba claro que no íbamos a poder entrar”, relató Rivers.

El corresponsal internacional de CNN basado en México, afirmó que las autoridades migratorias nicaragüenses “tomaron nuestros pasaportes y nuestras tarjetas de residencia mexicana, y preguntaron si alguien en el equipo trabajaba para CNN a pesar de que no dimos esa información, está claro que saben quiénes somos, y poco después los funcionarios de migración nos negaron la entrada y fuimos escoltados formalmente fuera del país”. El periodista señaló que la experiencia vivida en el puesto fronterizo “es solo un pequeño ejemplo del asombroso nivel de control gubernamental que enfrentan los nicaragüenses”.

A finales de septiembre el régimen ordenó sacar del aire la señal de CNN, lo que se suma al constante ataque contra la libertad de expresión en el país. Al menos 50 medios de comunicación han sido clausurados por la dictadura.

En Julio pasado, el reportero de TV Azteca, Otoniel Martínez logró burlar el control gubernamental y realizó una serie de reportajes sobre la realidad política nicaragüense, lo que hizo que el régimen ejerciera mayor control sobre el ingreso de periodistas extranjeros al país.

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