Atrapados en sus viviendas por ampliación de carretera en Chinandega

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Los pobladores no están en contra del progreso y beneficio que traerá esta ampliación sólo quieren que el MTI escuche y atienda sus demandas ciudadanas

Pobladores afectados esperan que el MTI les de respuesta. Además, se quejan por el gran despale

En junio de este año, el Ministerio de Transportes e Infraestructura anunció la ampliación y mejora en un tramo de la carretera del municipio de Chinandega, obra que sin duda traerá  beneficio a todos los nicaragüenses y es ejecutada gracias a los impuestos que la ciudadanía genera. 

En ese momento medios oficialistas detallaron que diariamente circulan por esa vía más de 14 mil vehículos, pero la capacidad actual de la carretera es de solo 6.4 metros de ancho, lo que provoca congestionamiento vial.

“Como parte de la obra se construirán dos puentes, tres cajas puentes, 13 alcantarillas y mil 800 metros lineales de andenes”, se describe en la web del MTI.

Sin salida y en peligro

Una situación crítica llega ahora a un grupo de personas que están en el trayecto de la ampliación. Su vida tranquila y apacible ha quedado atrás y se enfrentan a la burocracia gubernamental que no da respuesta a sus quejas ni disipa los temores que tienen sobre el futuro de sus viviendas.

Para los vecinos del sector aledaño al antiguo hotel Los Volcanes, entre los kilómetros 130 y 133 de la carretera Panamericana de circunvalación, las afectaciones han sido directas. 

Ellos no se oponen a la ampliación de la vía a cuatro carriles, lo que les preocupa es que a la fecha no han sostenido ninguna reunión con delegados del MTI que les explique con claridad la situación que enfrentan ¿Deben buscar una nueva casa? ¿Hay indemnización si su vivienda es afectada? ¿Quién asume los daños que ya han tenido? ¿Hasta dónde llega el límite de la carretera? 

Tantas interrogantes sin respuestas tienen angustiadas a estas familias que han vivido por años en ese sector y el solo hecho de pensar en un traslado les causa temor y angustia.

Uno de los problemas específicos que enfrentan en estos momentos es que las casas han quedado sin acceso, ya que las puertas de entrada han sido bloqueadas por cerros de tierra y grandes zanjas producto de las excavaciones. 

Doña Auxiliadora Romero reclama que su terreno ha sido socavado por las corrientes que a raíz de las construcciones, se forman al caer fuertes lluvias. “Vinieron nada más a ver, les mostré donde se cayó el alambrado de tanta lluvia, aquí se mete el agua dentro de la casa, ha socavado el patio, pero nadie da respuesta” dice molesta.

Según las medidas realizadas por los ingenieros encargados del proyecto parte de las habitaciones y salas de las viviendas pasarían a ser áreas verdes.

Otro sector afectado es la salida a Somotillo. Acá encontramos a doña Marina Álvarez, una adulta mayor que muy enojada reclama que el acceso a su hogar es muy difícil ahora. Ella usa bastón y teme sufrir un accidente.

"No es justo que a nosotros los pobres nos estén haciendo eso, frente a mi casa está el colegio Mantica Berio, pero como son de dinero, ahí no tocarán, me dejaron una tubería frente a la salida de mi casa y ahora no puedo salir”, se queja doña Marina. 

Se buscó la versión de los ingenieros al frente de la obra. Pero, adujeron que ellos sólo se encargaban de ejecutar el proyecto y que los responsables de informar, atender y llegar a acuerdos con la población es el MTI. Tampoco hubo atención  en las oficinas departamentales de esa institución.

Naturaleza sacrificada por el progreso

Con el transcurso de los meses, la maquinaria y los obreros han seguido avanzando. En algún momento se criticó el terrible despale que se tuvo que realizar para que los trabajos siguieran su curso. Árboles centenarios fueron sacrificados para sustituir la estepa verde por largos trayectos de asfalto.

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