Noticias | Muertes en la carretera, otra de las “epidemias” que azota Nicaragua

Muertes en la carretera, otra de las “epidemias” que azota Nicaragua

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El 2018 ha significado un antes y un después para muchas y muchos en la historia de Nicaragua. Marcado por el conflicto sociopolítico que desde entonces ha sumergido al país en una profunda crisis con múltiples efectos. Por otro lado, las arremetidas de la Covid 19, del cual aún los nicaragüenses no logran conocer el verdadero impacto por la discrecionalidad de los datos verdaderos, los que el régimen en Nicaragua ha mantenido en la oscuridad.  

A esta situación se suman las 3,650 personas que han perdido sus vidas en las carreteras en los últimos casi cinco años, como resultado del alto nivel de accidentalidad en el país.

En Nicaragua los accidentes de tránsitos ocurridos a nivel nacional en los primeros ocho meses del 2022, han cobrado la vida de 508 personas y todo parece indicar que en los meses restantes los números podrían acercarse a las 800 muertes y cuidado sobrepasar la cifra.

En el período comprendido entre el 03 de enero al 14 de agosto 2022, se contabilizaron un total de 23 mil 876 accidentes de tránsito a nivel nacional.

Aunque la policía orteguista no ha dado a conocer el informe completo, el equipo de Onda Local recogió cada uno de los reportes semanales y con calculadora, lápiz y libreta en mano sumamos los datos de los reportes de la Dirección de Tránsito de Nicaragua.

Los números indican que la principal causa de fallecimientos por accidentes continúa siendo el exceso de velocidad y el estado de ebriedad. Se registraron 173 casos de accidentes ocasionados porque el conductor iba a exceso de velocidad y 143 cosas relacionados al consumo de alcohol.

De las 508 víctimas mortales referidas en este año, 265 eran conductores, 127 personas viajaban como pasajeras y 116 eran peatones.

El número de personas que resultaron lesionadas es el doble de la cifra de fallecidas, con 860 casos.

Julio trágico en las carreteras de Nicaragua

El análisis de los datos da cuenta que la semana en la que ocurrieron más muertes por accidentalidad es la comprendida entre el 25 y 31 de julio, con 52 decesos, que incluyen las 16 personas que perdieron la vida durante el accidente ocurrido el 27 de julio, donde un autobús que cubría la ruta Managua-Jalapa cayó a un precipicio en el tramo de carretera del kilómetro 160, conocido con la “Cuesta de la Cucamonga”, en el municipio de Estelí, al norte de Nicaragua.

De las 16 víctimas de ese trágico accidente, cinco eran mujeres y once hombres mientras 47 personas resultaron heridas. El informe de la policía de Daniel Ortega dijo que la causa del accidente se debió al exceso de velocidad con la que conducía el chofer de la unidad, Alfredo Antonio Palma.

Los datos también arrojan información de la semana del 20 de marzo, que fue la de mayor cantidad de accidentes de tránsito (910). Pese a la cantidad de accidentes, esa semana registró la cantidad de 15 personas fallecidas.

Acciones no han sido efectivas

La Organización Mundial de la Salud (OMS) califica los accidentes de tránsito como una epidemia silenciosa que cobra cada año la vida de 1.3 millones de personas y es la principal causa de muerte entre jóvenes con edades comprendidas entre 15 y 29 años.

Es por ello que la OMS insta a los gobiernos adoptar medidas de seguridad dirigidas a mejorar la infraestructura de las carreteras, las características de seguridad de los vehículos y mejorar la atención posterior al accidente para las víctimas. La entidad mundial de la salud, hace énfasis en que se debe “establecer y hacer cumplir leyes relacionadas con los principales riesgos, y aumentar la sensibilización pública”.

Mientras tanto, la Dirección de Tránsito Nacional, aunque posee un programa de seminarios de educación vial, el que informan que han impartido un total de 121 mil 299 capacitaciones, lo cierto es que este proceso no ha sido efectivo para prevenir y disminuir accidentes a nivel nacional.

Por su parte, la ciudadanía ha denunciado continuamente que miembros de La Policía no realizan una labor preventiva de los accidentes y más bien su interés continúa centrado en desempeñar un rol de “agentes de recaudación”, otorgando multas indiscriminadamente.