Represión tras protestas de 2018 agravó vulnerabilidad de pueblos indígenas

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La presencia de actividades extractivas y productivas, afectan significativamente los recursos naturales de los territorios indígenas. • Foto: Onda Local

La crisis de soberanía territorial, profundizada por el despojo extractivista, la falta de reconocimiento de sus títulos ancestrales y la erosión cultural, son factores que siempre han marcado a los pueblos indígenas de Nicaragua, pero la crisis sociopolítica generada en 2018 y la respuesta represiva del régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo, han agravado la situación de vulnerabilidad de estas poblaciones.

Así lo concluye el estudio “Repercusiones sociales y económicas de las actividades extractivas en los pueblos indígenas del Pacífico Centro Norte de Nicaragua” presentado este viernes 22 de mayo por la Asociación Centroamericana para el Desarrollo y la Democracia Red Local y Fundación Sin Límites.

El estudio desarrollado a lo largo del primer trimestre de 2026 por la Red Local, abarcó 32 comunidades pertenecientes a ocho territorios donde se asientan pueblos Chorotegas, Nahoas y Sutiabas. De acuerdo a la metodología, el estudio contó con la participación de 16 liderazgos que fueron entrevistados junto a otras 67 personas de sus comunidades, entre hombres, mujeres, jóvenes y adultos.

Hallazgos alertan sobre patrones persistentes

El informe del estudio recoge entre sus conclusiones que “las prácticas extractivas y la falta de reconocimiento institucional evidencian la persistencia de un modelo de desarrollo que desconoce la territorialidad indígena, afectando directamente su autonomía comunitaria, la continuidad de sus costumbres ancestrales, su capacidad de gestión sobre los recursos y proyectos locales, su calidad de vida, su sobrevivencia y su propia identidad como pueblos Indígenas”.

En lo que respecta al ámbito ambiental y económico, el estudio concluye que la presencia de actividades extractivas y productivas, entre las que menciona, la minería, la tala de árboles, extracción de arena, los monocultivos y el turismo no regulado, afectan significativamente los recursos naturales de los territorios indígenas, especialmente el agua, los bosques y la biodiversidad.

“Estas actividades son, en su mayoría, impulsadas por actores externos y se desarrollan sin generar beneficios proporcionales para las comunidades, deteriorando sus condiciones de vida” advierte el estudio.

De igual forma los hallazgos revelan que, pese a que estas comunidades cuentan con títulos históricos de propiedad comunal, carecen de control efectivo sobre sus territorios, lo que se traduce en conflictos por la tenencia de la tierra, procesos de despojo y uso de recursos sin consentimiento, lo que debilita su autonomía territorial.

El documento señala que “se identifican prácticas sistemáticas de intervención y cooptación de las estructuras organizativas indígenas, incluyendo la imposición de autoridades y la manipulación de procesos internos, lo que afecta gravemente sus formas tradicionales de organización y su autodeterminación”.

Factores que amenazan la herencia ancestral

Sobre el ámbito social y cultural, el estudio advierte que, aunque persisten prácticas de resistencia, identidad y organización comunitaria, “estas se ven amenazadas por procesos de transculturización, invisibilización, migración, pérdida de saberes y debilitamiento del tejido comunitario”.  Asimismo señala que la falta de oportunidades y el deterioro de las condiciones de vida contribuyen a estos procesos.

Sin embargo, también reconoce que las comunidades hacen esfuerzos encaminados hacia la defensa del territorio, la recuperación de la identidad cultural y la demanda de reconocimiento de sus derechos, de su organización y de sus formas de vida.

Pese a las dificultades la resistencia persiste

El estudio destaca que a pesar de las dificultades que atraviesan estas poblaciones, existe una fuerte voluntad de organización y defensa del territorio, “las comunidades plantean acciones para defender derechos, recuperar la identidad cultural, fortalecer organización y coordinación entre los diferentes pueblos indígenas” señala el documento.

No obstante, también advierte que la situación de represión en el país limita a estas comunidades indígenas a alzar la voz frente al atropello de sus derechos y a la injerencia en su gobernanza, en su territorio y en sus formas de vida.

Finalmente, el informe recoge las acciones planteadas por las personas de las comunidades que participaron del estudio. Dichas acciones están dirigidas a mejorar sus condiciones de vida y el reconocimiento de sus derechos.  

Entre las acciones propuestas resaltan, la recuperación de la identidad indígena mediante un proceso de resistencia para la preservación de sus saberes ancestrales, su espiritualidad y cosmogonía, la necesidad de fortalecer la organización comunitaria como expresión genuina de estos pueblos y el fortalecimiento de las estructuras de gobernanza ancestrales.

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