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Decisión gubernamental atenta contra el sueño universitario

Citlalli

Foto: Facebook / UCA

El pasado 29 de marzo, medios de comunicación nicaragüenses estaban a la expectativa que la Asamblea de Nicaragua aprobara reformas a la Ley de Autonomía de las Instituciones de Educación Superior (Ley 89), que dejaría a la Universidad Centroamericana (UCA) fuera del Consejo Nacional de Universidades (CNU). Mientras eso ocurría, Alejandra Tórrez volvió a visitar la que fue su casa de estudios durante los últimos cinco años de su vida; esta vez para retirar su recién obtenido título universitario, que la acredita como Licenciada en Comunicación.

Ahí en las cercanías de las oficinas de Secretaría Académica, encontramos a Alejandra, acompañada de amistades y colegas construidas en estos años y que, como ella, obtuvieron una beca universitaria que contribuyó a la obtención de sus títulos.

Aunque no hubo ceremonia de graduación, “porque no las hacen desde 2020 que inició la pandemia por Covid-19”, la obtención de su título llena de felicidad a Alejandra, una emoción que no puede esconder en su sonriente rostro.

Tórrez cuenta que, durante la carrera universitaria, fue estudiante beneficiaria de la UCA, con el 100% de beca arancelaria. Recuerda que cuando decidió entrar a la UCA, no sabía si aprobarían su solicitud, pero cuando se dio cuenta que su beca había sido admitida, no pudo evitar ponerse a llorar y sentir felicidad y agradecimiento por la oportunidad brindada.

La beca, significó mucho para Alejandra, y se esforzó para no decaer en su rendimiento, ya que reprobar una clase podría haberle significado la cancelación de su beca, como les ocurrió a otros estudiantes. Por lo tanto, debía mantener un promedio mayor a 70%, todo un desafío si se toma en cuenta que en su universidad se vivió en carne propia las repercusiones de la represión estatal tras el estallido social de abril 2018 en Nicaragua. Y, por si fuera poco, la llegada en la pandemia en 2020 se convirtió en una nueva dificultad. “Alejandra lo hiciste bien, a pesar de tantas cosas y lograste mantener tu beca de 100% por cinco años”, se repetía a sí misma Tórrez, entre las dificultades.

La tarde del jueves 31 de marzo la Asamblea Nacional de Nicaragua, abarrotada de fieles al servicio del régimen Ortega-Murillo, aprobó las mencionadas reformas que entre las implicaciones afectaría la entrega del fondo proveniente del 6% del Presupuesto Nacional anual a las universidades, del que la UCA era una de las entidades beneficiarias. Con este fondo la UCA ha dado becas a decenas de estudiantes, que, como Alejandra, no podrían costear por su propia cuenta los costos de la universidad.

Cristina Román, cursa el último año universitario en la UCA.  Preparaba un boletín informativo en la empresa en donde realiza sus pasantías universitarias, cuando una de sus compañeras le escribió si sabía de lo que se hablaba en los medios de comunicación. Román también se preocupó por las implicaciones de la reforma aprobada, y aunque no estaba muy clara cómo le afectaría particularmente, sí dedujo que la UCA se vería nuevamente afectada como ocurrió hace unos dos meses, cuando el CNU recortó el presupuesto entregado a la UCA.

“Es un golpe bastante grande porque en este último año, llevar las clases, trabajos finales y pasantías sin ninguna remuneración, implica muchos gastos… me afectó porque pensé en todo el esfuerzo de mis padres y en que ahora es más difícil obtener recursos y cada vez se van más rápido”, expresó desalentada, Román.

Con la UCA fuera del CNU y la posibilidad de no obtener los recursos del 6% estatal, a Román le preocupa quedarse sin beca. “Me he esforzado por mantener mi beca y sería lamentable que a punto de salir no pudiera cubrir con todos los gastos”. Según explicó sus padres no cuentan con los ingresos suficientes para costear su universidad, y la única alternativa para continuar sus estudios es pedir ayuda económica a otros familiares y esperar hasta el 2023 para continuar con las clases del pensum.

Por su parte Antonio García de 22 años, cursa el último año de su carrera en Diseño Gráfico. Recuerda que cuando entró a la UCA, fue una sorpresa que la mayoría de sus compañeros y compañeras tenían beca como él. Expresó que sería lamentable que llegaran a quitar las becas a los estudiantes porque desde su experiencia personal, han hecho posible que muchas personas de bajos recursos económicos puedan cumplir el sueño de optar a una carrera universitaria.

García menciona que, aunque ahora cuenta con un trabajo con la que podría hacer frente a las últimas clases que le restan para culminar su carrera, confía que la decisión parlamentaria no afecte al estudiantado que no puede cubrir sus estudios, porque dependen de esa beca para no abandonar sus sueños de alcanzar una carrera universitaria.

Otro caso es el de Isabel Rizo de 19 años, estudiante del tercer año de Marketing. Rizo cuenta con beca de excelencia académica, con lo que cubre el 100% de sus estudios. Es la mayor de seis hermanos y su papá y mamá son Ingenieros agrónomos egresados de la UCA.

Cuenta que no existe mucha diferencia de edades entre ella y sus hermanos, por lo que dos de ellos también están próximos a entrar a la universidad y el negocio de su papá no soportará la carga económica.  Ante las limitaciones, Rizo se ha comprometido a mantener su beca con un promedio mayor al mínimo de 85% solicitado por la universidad.

La beca de Isabel presentará un cambió en el segundo semestre 2022. Del 100%, su beca pasará a un 80% de cobertura, así lo confirmó al recibir una notificación de parte de las autoridades universitarias.

En años anteriores y mientras contaba con la beca de 100%, Rizo hizo todo lo posible por adelantar clases, llevando entre 5 y 6 clases por semestre. Gracias a ese esfuerzo y a falta de tres semestres para concluir su carrerea, la cantidad de materias se han reducido, disminuyendo el golpe a su bolsillo, sin dejar de impactar su economía. “Aunque solo se escuche una reducción de un 20% quedando en 80% para mí es una carga económica, pero voy a hallar una manera de resolverlo más adelante”, enfatizó.

En 2018 la UCA recibía del Estado de Nicaragua, un monto por unos 251 millones de córdobas, con lo que beneficiaba a estudiantes procedentes de los distintos territorios del país. Un importante sector del estudiantado proviene de la costa caribe nicaragüense, a quienes el programa les brindaba, a parte del arancel, ayuda económica para alojamiento, alimentación y transporte. Pero la situación se agravó en tres años y el monto se redujo en apenas un millón en este 2022; por tal razón, la aprobación de la reforma la semana pasada, supone un panorama incierto para las y los becarios de la UCA y de aquellas y aquellos muchos que sueñan en convertirse en profesionales en esta casa de estudio, quizá la más prestigiosas del país.

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