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Al final, ¿Qué pasó con la COP27?

Caio

Cultivos inundados en la comunidad indígena de Sam Sam, en la Costa Caribe Norte
Cultivos inundados en la comunidad indígena de Sam Sam, en la Costa Caribe Norte

Foto: Cortesía

Eclipsada por la invasión de Rusia a Ucrania y el inicio del Mundial de Fútbol masculino, este evento ha pasado desapercibido en nuestra región, a pesar de la importancia de los temas que se discuten. 

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La 27 Conferencia de las Naciones Unidas Sobre el Cambio Climático, conocida como COP27, se realizó en Egipto durante el 6 al 18 de noviembre. La COP es el evento político que busca reducir la emisión de gases de efecto invernaderos, principalmente de los países desarrollados como China y Estados Unidos. 

Esta edición dejó un sabor agridulce. Climate Action Network Latinoamerca (CANLA) una de las organizaciones que participó en la COP27, y que es dirigida por el nicaragüense especialista en cambio climático, Alejandro Alemán, publicó un informe sobre los resultados de este evento. 

Aunque no se avanzó en lograr que los países desarrollados reduzcan las emisiones de gases de efecto invernadero, se aprobó el establecimiento de un “mecanismo financiero para abordar pérdidas y daños”. 

“La sensación de la sociedad civil fue de júbilo y victoria. Después de 30 años demandando que los países desarrollados aceptaran pagar por las Pérdidas y Daños relacionados a los eventos hidrometeorológicos extremos causados por el cambio climático, finalmente hubo indicios que nos aproximaron a un resultado favorable”, afirma Bernis Trejos, uno de los representantes nicaragüenses en la COP27. 

Unos 77 países aprobaron la creación de este mecanismo, asegura Trejos.  “Reconocemos la necesidad urgente e inmediata de contar con recursos financieros nuevos, adicionales, previsibles y suficientes para ayudar a los países en desarrollo que son particularmente vulnerables a los efectos adversos del cambio climático a responder a las Pérdidas y Daños económicos y no económicos asociados con los efectos adversos del cambio climático”, señala el documento de creación del mecanismo. 

Trejos afirma que los aspectos adversos a este mecanismo sería que está la posibilidad que se considere el financiamiento por medio de préstamos, algo que trae más deuda a los países en desarrollo. 

“A pesar de la sensación de victoria, las grandes preguntas siguen sobre la mesa, ¿Quién financiará este fondo? No tendría mucho sentido contar con una instancia burocrática, si no existe el financiamiento para atender el tercer pilar de la estructura climática”, expone Trejos.  

“Todavía no sabemos cómo funcionará, cuáles serán sus principios y de qué forma atenderá la emergencia climática que vivimos en la actualidad”, subraya la fuente. 

Se hacen los locos para evitar hablar de disminución de gases

Por su parte, el director de CANLA, Alejandro Alemán, destaca que el estancamiento en las negociaciones para disminuir la emisión de gases de efecto invernadero, se debió al “incremento de la participación en la COP27 de lobistas vinculados a intereses de la industria de combustibles fósiles, principalmente”. 

Es decir, se aprobó el mecanismo de financiamiento por pérdidas y daños por efectos del cambio climático, pero los países emisores , evitaron avanzar en el tema de la reducción de contaminantes de la atmósfera. 

“Se estima más de 650 lobistas de sectores afines a esta industria que ocuparon espacios de forma muy activa tanto de delegaciones oficiales de países industrializados como en representaciones de cámaras empresariales, tanques de pensamiento u otros espacios de influencia”, asegura Alemán. 

“Estos actores, que primeramente recurrieron al negacionismo de la ciencia climática, hoy se insertan de manera activa en los espacios de la CMNUCC. Su único objetivo es el de erosionar los escasos avances en materia de acción climática y de derechos humanos, principalmente entorno a las decisiones focalizadas en el abordaje de la causa principal de esta crisis”, resalta el especialista.  

En la COP de 2017 en París se acordó que los principales emisores de gases deberán disminuir sus emisiones para poder mantener el aumento de la temperatura global en 1.5 grados y así evitar mayores problemas con el cambio climático.