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Expendios de drogas y venta de celulares, el negocio de reos con privilegios en La Modelo

Caio | 05 Jun 2023

Expendios de drogas y venta de celulares, el negocio de reos con privilegios en La Modelo

El Sistema Penitenciario Jorge Navarro, mejor conocido como La Modelo, es uno de los ochos sistemas penitenciarios que existen en Nicaragua. Es la única cárcel de máxima seguridad, según el Ministerio de Gobernación. Fue construida en los años 70 durante la dictadura de Anastasio Somoza de Debayle.

Quienes han estado en La Modelo confirman el deterioro de la infraestructura de la cárcel, paredes agrietadas, pintura desgastada, barrotes oxidados por el paso del tiempo. Hay hacinamiento debido a la sobrepoblación.

La Modelo, es también una de las cárceles que el régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo utiliza como centro de castigo para las personas presas políticas. Uno de los últimos casos es el del obispo Rolando Álvarez, quien fue enviado a La Modelo por negarse a abandonar Nicaragua en febrero de 2023, en el contexto de la expatriación de 222 presos políticos.

Funcionarios y reos en complicidad

En La Modelo también funciona una red de corrupción que involucra a las autoridades, quienes permiten el comercio de drogas y diferentes dispositivos electrónicos, principalmente celulares y sus accesorios. 

Miclo es el seudónimo de un joven de 27 años que ha estado dos veces en La Modelo. Vive en Managua, no terminó el bachillerato y se gana la vida como ayudante de albañil. Relata que en La Modelo se vende distintos tipos de drogas, el crack y la marihuana son las más comunes.

En 2018 fue la primera vez que Miclo estuvo preso, lo acusaron de cometer el delito de robo con intimidación, su proceso duró varios meses, por eso fue trasladado a La Modelo. Al final fue liberado porque la víctima no se presentó a las audiencias ante el juez.

Miclo accedió hablar vía telefónica con Onda Local, sin embargo se mostró cauteloso durante la conversación, al extremo de bajar la voz, como procurando no ser escuchado por otras personas.

Así ocurre el tráfico de drogas dentro de La Modelo, según el relato de un exconvicto. Ilustración / Ulises 

¿Cuánto cuesta y cómo se distribuye la droga?

“Un puro de marihuana cuesta 50 córdobas”, relata Miclo. En comparación con las porciones que dan en los expendios de los barrios, es muy poco, describe. “No es ni la mitad de lo que dan en la calle, lo que dan en La Modelo es un palillo de fósforo”, lamenta.

Una piedra de crack vale 100 córdobas y 200 córdobas una bolsita de cocaína, señala.

Para comprar drogas dentro de La Modelo, los presos utilizan diversas estrategias, generalmente mandan a otras personas a comprar. “Usamos a los que andan acarreando agua, los que andan afuera, les damos bisne o le damos billete”, confiesa Miclo.

Bisne es una forma de pago. Miclo explica que al mandadero que compra la droga le pueden pagar con un jabón, una afeitadora y una libra de arroz o simplemente le dan 50 córdobas.

Durante el tiempo que Miclo estuvo en la cárcel, vio que quienes distribuyen o expenden las drogas dentro de la cárcel son distintos grupos conformados por afinidad o por la zona de Managua a la que pertenecen. “Los que distribuyen son los que están empernados, en una celda que está toda tapada, solo tiene un hoyo donde entra el plato de la comida. Entonces, el mandadero va a una de estas celdas donde está el expendio”, detalla Miclo.

Una de estas celdas que menciona Miclo está en la Galería 5, aquí opera el expendio de “Los Galanes”, señala Miclo. Una pandilla del barrio Jorge Dimitrov que fue reconocida por sus batallas violentas con otras pandillas. Actualmente varios de sus integrantes están en La Modelo y lideran parte de la distribución de la droga bajo la permisividad de las autoridades carcelarias.

Las Galerías

Miclo afirma que en la Galería 5 donde estuvo, hay 60 celdas, de las cuales 10 son expendios. También relató que existe una especie de competencia por acaparar los clientes, lo cual ilustró comentando que “uno de los expendios es el de “Los Galanes”, ellos le echaban un poquito más de marihuana al que les compraba”.

Las autoridades saben de todo este negocio, los guardias tienen conocimiento de quienes están a cargo de los expendios asegura la fuente. “Una vez, a un guardia le dieron 1 000 varas (córdobas) solo para que fuera a traer un “phon” (celular) a otra galería, 1,000 varas rápido”, asevera.  

Miclo cuenta que en la galería donde permaneció, hacían requisa tres veces a la  semana, para buscar teléfonos y drogas. Pero a los expendedores les advertían de las requisas y estos trasladaban la drogas y celulares a otras galerías.

El exrecluso describe que los expendedores tiran un mecate de celda en celda con drogas, dinero y celulares hacia otras galerías y a eso le llaman “tirar flechas”. Explica que la flecha es un mecate largo al que se le amarra una botella en uno de sus extremos y que desde otra galería tiran otro mecate y lo amarran para jalarlo.

En octubre de 2022, Miclo fue detenido por una Hilux de la policía orteguista cuando caminaba en una calle del barrio Jonathan González. Eran las cinco de la tarde. El tráfico en la zona estaba pesado. La policía lo acusaba de haberle robado un celular a un conductor cuando el semáforo estaba en rojo.

La persona lo denunció y otra vez pasó por un proceso judicial. Volvió a la Galería 5 de La Modelo. Cuando estuvo la primera vez en este lugar las paredes de la cárcel estaban pintadas de amarillo, esta vez, las encontró pintadas en gris y negro. Señala que a esta galería van, generalmente, quienes están bajo un proceso judicial. 

“La Galería 1 es la de “Los Baby” del Reparto Schick. La Galería 3 es del Cine Blanco del Distrito II. La Galería 4 es la del Distrito III, que es San Judas y los barrios aledaños. La Galería 5 es de “Los Galanes” y los alrededores. La Galería 6 es de los barrios como el Jonathan y el 380. La Galería 7 es de Ciudad Sandino y Tipitapa”, explica Miclo.

En La Modelo, los precios de algunos productos electrónicos son elevados. Un cargador de celular cuesta entre 800 y 1 000 córdobas. Un audífono, 500 córdobas. Un celular de gama baja 12,000 y uno gama alta puede superar los 20 mil córdobas, según Miclo.

Ley no permite celulares dentro de cárceles

Los guardias de la prisión participan en este negocio, ingresando celulares y sus accesorios a la cárcel, señala Miclo. “Ellos ponen el precio por los celulares y hay presos que pagan lo que piden, porque tienen condena de muchos años de cárcel”.

La fuente indica que hay un celular por celda y los reclusos deben ingeniárselas para esconderlos cuando se realizan las requisas. Una forma que han encontrado para ingresar celulares e incluso droga es a través de personas cercanas. Es conocido que durante las visitas conyugales algunas mujeres transportan droga en sus partes íntimas.

Es por eso, que las mujeres son obligadas por los guardias a hacer sentadillas para descartar si llevan drogas u otros objetos. Un caso conocido recientemente fue el de Luz Marina, de 42 años, detenida en abril de 2023 durante una visita conyugal en La Modelo por intentar ingresar drogas.

De acuerdo con los reportes, García intentó introducir dos tubos con marihuana que contenían 203 gramos de la hierba. La acusada de tráfico de drogas visitaba a un reo de La Modelo que recién había conocido por las redes sociales. Luz Marina García fue enviada al Sistema Penitenciario de Mujeres “La Esperanza”, mientras termina el juicio por el delito de tráfico de drogas.

De acuerdo con el artículo 154 de la Ley del Régimen Penitenciario y Ejecución de la Pena, Ley No. 473, es prohibido poseer “teléfonos móviles y cualquier otro medio técnico de comunicación” dentro de las cárceles.

Miclo afirma que una llamada dentro de la cárcel cuesta 100 córdobas. En algunas celdas, hay hasta routers para tener conexión a internet.

El reglamento de la Ley 473, especifica que comunicarse por teléfono es una falta grave y la pena contempla suspensión laboral, suspensión de actividades recreativas y deportivas, entre otras.

Escucha los episodios completos del podcast: En las entrañas de La Modelo 

Cárcel con condiciones inhumana

Estamos en las afueras de La Modelo en un día de visita. En el primer retén los guardias interrogan y requisan a quienes se acercan. Josefa ha llegado a dejarle comida a su hijo, entrega la paquetería y retorna a tomar el autobús.

El hijo de Josefa fue sentenciado a cinco años de cárcel por robo con intimidación. Esta en la Galería 7. Asegura que su hijo ahora lo ve mejorado, porque cuando lo visitó por primera vez en 2021, estaba pálido y flaco porque no comía.

Nos confirma que de vez en cuando recibe llamadas de él, la última fue para pedirle comida. Josefa considera que el trato para familiares de reos es malo. “La primera vez me trataron mal, una vez por platicar con otras personas me descuidé y me echaron dos celulares en mi bolso. La guardia los encontró y después mi hijo me contó que como castigo, lo golpearon”, relata.

Josefa camina rápido para no perder el autobús, dice que su hijo le habla de lo difícil que estar en una celda de castigo “viera que horrible las cosas que me cuenta, cómo los tratan”, expresa.

En la entrada a La Modelo el viento sopla fuerte y levanta un polvazal que te llega a los ojos. Hay movimiento de caponeras llenas de personas que llegan a ver a sus familiares. Un grupo de diez guardias prácticamente se abalanzan sobre las personas para pedirles tarjetas de vistas y husmear las cosas que llevan.

María José, de unos 50 años, salía de visitar a su hijo. En un saco color café le llevó arroz, frijoles, azúcar, aceite y avena. Relata que cada quince días llega al Sistema Penitenciario a visitarlo. “El área de visita es un espacio grande, es una galera donde hay mesas y ahí estamos con ellos por tres horas” detalló.

En la celda donde se encuentra su hijo hay once personas más. Tienen una pequeña cocina eléctrica que utilizan para preparar los alimentos. “Mi hijo se lleva bien con los demás muchachos en el grupo que esta. A él lo ponen a cocinar, por eso le traje una provisioncita y le dejé 500 pesitos, pero escondido de los guardias porque si los guardias miran se los quitan” contó.

En el Sistema Penitenciario existe un kiosko en donde los reos pueden comprar algunas bebidas y alimentos comenta María José. Sin embargo, cuando le consultamos por qué podían comprar si está prohibido el ingreso de dinero, guardó silencio.

El artículo 154 de la Ley de Régimen Carcelario también prohíbe la posesión de dinero en el interior de las cárceles. “La vida ahí adentro es dura si la familia no le trae nada”, justifica María José.

El primer control para ingresar a la Modelo. Un grupo de guardias requisa vehículos y piden tarjetas de visita. Fotografía / Caio

En La Modelo se puede observar que son mujeres principalmente quienes visitan a sus familiares. 

José Alejandro Quintanilla Hernández, mejor conocido como Alex Hernández, es una de las 222 personas presas políticas que fueron desterradas por la dictadura de Daniel Ortega y Rosario Murillo en febrero de 2023.

Hernández ahora vive en Estados Unidos, pero los recuerdos de los días que estuvo en las oscuras, frías, grises y pequeñas celdas de La Modelo, aún no se borran. Fue detenido por primera vez el 23 de septiembre de 2018 tras las protestas ciudadanas contra la dictadura de Daniel Ortega.

Hernández es originario de Masaya y para el estallido social de abril de 2018, se involucró en las protestas pacíficas que realizó la población en esta ciudad en contra del dictador Daniel Ortega. Por su participación activa en dichas marchas, fue detenido en 2018 y excarcelado en 2019. Sin embargo, el 24 de agosto de 2021 fue nuevamente detenido por la policía orteguista, fue condenado a diez años de cárcel por el supuesto delito de “conspirar para cometer menoscabo contra la integridad nacional”. 

En su primera detención fue brutalmente golpeado y llevado a el viejo Chipote, cárcel reconocida por ser un centro de torturas en tiempo de la dictadura Somocista. En este lugar Alex estuvo detenido tres meses, luego trasladado a La Modelo donde permaneció durante cinco meses.

En La Modelo Alex experimentó abusos a sus derechos humanos, como el aislamiento, mala alimentación y era golpeado durante los interrogatorios. También fue testigo de la corrupción que existe dentro de La Modelo.

“En La Modelo estuve en el Módulo 16-2, ahí estábamos la mayoría de los presos políticos, era un módulo grande que te lo puedo dibujar tal vez como un pabellón de escuela. Cuando llegué habíamos apenas 80 y pico de personas, cuando salimos ya íbamos rondando las 170 personas en ese mismo módulo”, describe Hernández.

En el módulo donde permanecía Alex había 12 inodoros y duchas, siete lavanderos y una pileta para almacenar agua. “Estaba relativamente nuevo, estaba destinado para ser usado por los presos que son trabajadores del Sistema Penitenciario, dada la circunstancias de 2018, lo utilizaron para meter ahí la mayor cantidad posible de presos políticos, estaban construyendo otro enfrente” agregó Hernández.

Los familiares de Alex podían visitarlo cada 21 días y cada martes el Sistema Penitenciario les permitía llevarle un paquete con alimentos y artículos de uso personal como: jabón, detergente, pasta de dientes, papel higiénico, afeitadora, etc.

Para tener acceso a otros productos como: café, gaseosas, jugos, gatorade, sopas instantáneas, galletas y cigarros, tenían que comprarlos en el comisariato del Sistema Penitenciario.

“La familia te podía dejar dinero, 1 000 pesos cuando mucho y ellos te daban una tarjeta. Vos con eso comprabas, no era que ibas a comprar al comisariato, sino que ellos llegaban los martes en la mañana a levantar la orden de compra, entonces vos en un papelito o cuaderno pedías ya sea un café, una maruchan, gaseosa o cigarro ellos te lo vendían” explicó el expreso político.

Alex recuerda que los precios de estos productos eran altísimos, detalló que una gaseosa de tres litros costaba hasta 120 córdobas o un medio paquete de cigarros costaba alrededor de 60 córdobas.

A criterio de Hernández el negocio del comisariato “es también una mafia, porque ellos son los hacen dinero con los mismos presos”.

“El cigarro es la divisa de la Modelo”

Alex nos explica que en la Modelo el “cigarro es la divisa”, ya que afirma que con el cigarro podían comprar dentro de la cárcel y cuenta que él se convirtió en una especie de “prestamista de cigarros”, ya que se dedicaba a prestar cigarros a otros presos que quizá sus familiares no podían dejarle dinero en el comisariato.

“Era la moneda de curso legal en La Modelo, pues con el cigarro, vos le pagabas a otro preso si querías comprarle café, que si querías comprarle una maruchan o alguien te decía que te lavaba la ropa a cambio de cigarros, yo siempre mantenía cigarros para mi consumo y para prestar” agregó.

El expreso político recuerda que con el cigarro podían comprar favores a los oficiales de La Modelo, por ejemplo, pedirles agua caliente para el café a cambio de dos cigarros o abrir el grifo de agua cuando se las quitaban.

Este tipo de intercambios eran los únicos que podían hacer ya que el contacto con los agentes era “muy limitado”, en el caso de los presos políticos.

“Pues en nuestro módulo no ocurrieron otro tipo de situaciones de corrupción, más que esos intercambios como una ley de supervivencia en la cárcel, porque los agentes estaban todo el tiempo vigilado” agregó.

 Defensor de derechos humanos: “Nadie entra a La Modelo sino es preso”

El Ministerio de Gobernación (Migob) que dirige el Sistema Penitenciario de Nicaragua, está controlado por la dictadura y lo utilizan como herramienta de represión dentro de las cárceles. Fotografía /  Ministerio de Gobernación.

Gonzalo Carrión, defensor de derechos humanos, ahora en el exilio, recuerda que antes de 2007, antes que el dictador Daniel Ortega asumiera nuevamente el poder, las organizaciones de derechos humanos y sociedad civil podían visitar las cárceles.

Pero desde enero de 2007 empezaron a excluir a las organizaciones no gubernamentales, con el objetivo de que no fiscalizarán las condiciones carcelarias, asegura Carrión.

Antes del 2007 “como defensor de derechos humanos teníamos acceso a las estaciones policiales y sistemas penitenciarios”. Refiere que durante el gobierno de Enrique Bolaños cuando el Frente Sandinista protestaba, incluso paralizando el país, “a las personas que eran detenidas en las protestas nosotros las visitábamos, incluso las que eran llevadas a El Chipote”. Recuerda que quienes protestaban eran allegados de los que hoy son verdugo.

En la Modelo, realizaban visitas para verificar las condiciones generales en galerías. Podían visitar a reos que estaban en condición de aislamiento. Incluso “en más de una ocasión brindamos charlas ante funcionarios de la cárcel en materia de derechos humanos”, señala Carrión.

Destaca que también realizaban estas charlas en estaciones policiales y en la academia de formación de oficiales de policías. “Después, todo eso desapareció en 2007”, expresa.

Carrión asegura que siempre ha habido malos tratos en las cárceles. La diferencia actualmente es que ninguna organización de derechos humanos puede ingresar a fiscalizar.

“Las cárceles están cerradas a cualquier fiscalización. Ahora no hay posibilidad de que alguien distinto a ellos entre”, asegura Carrión. Recordó también que universidades, organizaciones civiles, iglesias católicas y evangélicas, tenían proyectos humanitarios en La Modelo.

La última organización no gubernamental que tuvo acceso a La Modelo durante el contexto de las protestas de 2018, fue la hoy confiscada Cruz Roja Nicaragüense.

Actualmente, La Modelo es un lugar inaccesible. Solo se conoce lo que pasa dentro por las personas que salen. Mientras la corrupción, la venta de drogas, celulares y accesorios es lo único que tiene libertad. Reos privilegiados y autoridades confluyen en una especie de mafia a lo interior de cárcel de máxima seguridad de Nicaragua.  

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