Deportes | Fútbol femenino, un largo recorrido de corto reconocimiento

Fútbol femenino, un largo recorrido de corto reconocimiento

Citlalli

Primeras jugadoras del Cacique Diriangén en los años 60.
Primeras jugadoras del Cacique Diriangén en los años 60.

Foto: Sitio web Notifutgol

El fútbol femenino tiene un recorrido de 127 años en el mundo, durante este tiempo las mujeres han luchado por integrarse a la cancha y desafían el machismo que persiste en este deporte. Nicole Castillo, Eyding Talavera, María Auxiliadora Mejía, Teresa Orellana y Damaris Chong, son deportistas nicaragüenses que convirtieron el fútbol en parte de sus vidas, pero no ha sido sencillo.

En Nicaragua el fútbol femenino surgió en los años 60, recuerda Luis Mario Orellana, entrenador del primer equipo de mujeres en el país. Orellana es de origen salvadoreño, pero radicado en Diriamba desde 1961. Diriamba es conocida en Nicaragua como la cuna del fútbol.

Ernestina Mojica “Tinita” arquera y delantera, Patricia González “La Pirata”, Socorro Cruz, Patricia Rocha, Teresa Quintanilla Orellana, Patricia Pavón, Leslie Rocha y Damaris Chong, son algunas de las jugadoras que recuerda Luis Orellana.

Contemporáneo al equipo femenino del Diriangén, surgieron otros equipos de mujeres en el municipio de Diriamba, el ECOMAC de la Escuela de Comercio Miguel Abud Castro y el Santa Cecilia. En Managua también se formó un equipo de mujeres llamado Shulton.

Según Luis Mario, en los inicios el equipo de jugadoras del Diriangén no tenía muchos fanáticos, pero con el tiempo la gente comenzó a darse cuenta de que las jugadoras no solamente corrían, así fue como comenzó la popularidad del fútbol femenino en el resto del país; aunque con muchas limitaciones para las jugadoras.

“No contábamos con uniforme, entonces lo que se hacía es que los jugadores del Diriangén prestaban las camisetas a las muchachas y el Diriangén empezó a regalar balones para practicar”.  Hasta que los directivos del Diriangén compraron uniformes que fueron elaborados por costureras diriambinas; Luis Mario recuerda que en la época no existían uniformes “sofisticados” como los de ahora.

La falta de patrocinio y el nulo apoyo de la Federación de Fútbol fueron parte de las razones por las que el equipo desapareció. “Otras jugadoras tenían que ir a estudiar a Managua porque en Diriamba no existía un centro universitario y otras tenían que trabajar”, agregó Orellana.

En la actualidad el fútbol femenino ha llegado a todos los rincones de Nicaragua. Existen selecciones desde Sub-16, Sub-17, Sub-20, las jugadoras tienen mejores condiciones físicas y más técnicas, reconoce Orellana.

María Teresa Quintanilla López tiene 75 años. La conocen popularmente como “Teresita”, proviene de una familia de futbolistas lo que la llevó a interesarse por este deporte desde la infancia. “Mi padre jugó fútbol, todos mis hermanos jugaron fútbol, mi esposo vino del fútbol por el fútbol lo conocí, mis tres hijos son futbolistas, mi nieta Natalie Orellana ha venido a jugar para la selección nicaragüense también”.

Parte del equipo femenino Diriangén. Marta Tamariz, Sara Luisa Coca, Migdalia Acevedo, Teresa Quintanilla, Argentina Mojica, Damaris Chong, Janet Puerto, Cristian Puerto, Aldine Pavón, Leslie Rocha, Martha Román, Patricia González, Patricia Pavon, Socorro Cruz, Yadira Rocha. Diriamba 30 Mayo 1971. FOTO / Notifutgol

Teresa se auto describe como una persona tímida, la alegría de las otras jugadoras del equipo la contagió “eran chileras” y “unidas” dice. Los frutos de ese trabajo en equipo se veían reflejados en las actividades que realizaban. “Hacíamos eventos para recoger fondos para comprar lo necesario, lo que hacía falta, fiestas y la entrada se cobraban, hacíamos rifas, cosas pequeñas y entre los padres de las jugadoras ellos ayudaban”, con el dinero recaudado se compraban uniformes, zapatos y se destinaban recursos para celebrar los cumpleaños.

Quintanilla recuerda que las condiciones para los jugadores eran distintas, porque contaban con un Comité que se encargaba de pagarles y proporcionarles sus uniformes.

Teresa Quintanilla a sus 75 años. FOTO / Onda Local

Damaris Chong, compartía cancha con Teresa, era defensa derecha en el equipo. Ahora tiene 73 años, señala que el partido también era contra quienes no creían en ellas. “Jugamos en tiempos en que las mujeres no podían jugar fútbol, pero todas las que jugamos hicimos fuerza…batallamos contra los machistas que decían que el fútbol femenino no era de mujeres sino para hombres”.

Un partido que siempre recuerda fue cuando se enfrentaron en Managua al equipo Las Chicas de la Plata de Argentina. “Fue algo fenomenal, el fútbol femenino en otro lado era más adelantado que aquí, pero si le ganamos 1-0 y nos impresionó tanto e impresionamos a la barra”.

Damaris Chong en segunda ceremonia de Fútbol Femenino por FENIFUT. FOTO / Cortesía Damaris Chong.

Damaris cuenta que fueron inspiración para que otras mujeres se interesaran por el fútbol, fue así como nacieron los equipos ECOMAC y Santa Cecilia. “Entre los tres formaron una liga femenil de Diriamba. Después se apagó la llama de todo, porque ya casi no seguían jugando los equipos, entonces ya casi no teníamos con quien jugar, jugamos más de un año en liga y como dos o tres años «perrereando» como dicen.

En el fútbol la expresión “perrear o perrerear” se refiere al fútbol improvisado, en una cancha, un campo, en la calle o cualquier espacio que lo permita, no existen árbitro ni reglas.

Chong señala que el reconocimiento para las primeras futbolistas es poco en comparación con los hombres. “El año pasado fue la primera vez que nos reconocieron aquí en Diriamba y eso porque nosotros mucho jincábamos a Manuel Quintanilla que nos reconociera”.  Chong agradece el trabajo que actualmente están haciendo Dalila López y Elna Dixon de la directiva femenil de FENIFUT, que el año pasado organizaron un evento donde se les reconoció sus aportes al fútbol. “La mayoría fuimos a recibir un diploma”, menciona Chong. Espera que más mujeres sean integradas al salón de la fama del deporte nicaragüense.

Aunque la carrera futbolística terminó para Teresa Quintanilla y Damaris Chong, otras mujeres desafiaron las reglas y se volvieron jugadoras.

Jennifer Mejía, es Granadina. Tiene 22 años y se interesó por este deporte desde los siete años, pero fue hasta los 16 que se integró al equipo de su colegio, ahí jugaba fútbol sala, recuerda haber participado en torneos colegiales de Granada, Masaya y Managua.  

Al salir de secundaria se integró al equipo de fútbol campo de la organización de mujeres “Fútbol sin frontera” en Granada, ahí también tuvo la oportunidad de participar en torneos nacionales en otras ciudades del país y en dos ocasiones en “Torneo la Paz” organizado por la misma academia.

En 2017 inició sus estudios en la Universidad Centroamericana (UCA) y formó parte del equipo de fútbol sala de esta casa de estudios, pero reconoce que tiene mayor inclinación al fútbol campo.

En sus inicios, Jennifer reconoce haber sido objeto de señalamientos por su interés en el fútbol “Cuando empecé a jugar fútbol recibí malos comentarios, a mi mamá no le gustaba porque decía que era para hombres y mis amigos de la primaria me decían que era chimbarona o me gustaban las mujeres, solamente porque yo jugaba”.

Para ella su mayor obstáculo ha sido la no aceptación de su papá y mamá. “Mi mayor barrera fue que mi madre no aceptara que me gusta esto y que me dejara hacerlo, espero que con el tiempo pueda entender que este deporte no es solo para varones” manifiesta.

Después de esta primera etapa futbolística tuvo que hacer una pausa, por la demanda que implicaba la universidad. Con el tiempo volvió a reconectarse con el fútbol, esta vez se integró a la Liga Pachelli. Esto la llevó a participar en torneos organizados por el Instituto Nicaragüense de Deportes (IND) donde se enfrentaron a equipos de otros países.

FOTO / Cortesía Jennifer Mejía

A mediados del 2021, Jennifer recibió la propuesta de integrarse a la directiva del equipo masculino “Granada Club de Fútbol”, un equipo de tercera división masculino, conformado en su mayoría por jóvenes con edades contemporáneas a la suya; ante el miedo y la incertidumbre decidió aceptar, fue nombrada vicepresidenta y representante del equipo.

“La comunicación con los muchachos fue buena, a pesar de que yo esperaba los típicos comentarios de que una mujer no puede saber de fútbol, o cómo una mujer podría ser vicepresidenta, pero no tuve ningún mal comentario al respecto de mi cargo, ni por parte de ellos ni nadie de la directiva” aseguró.

Equipo de tercera división masculina "Granada Club de Fútbol" FOTO / El Perico Goleador

Por motivos de salud Jennifer tuvo que dejar la directiva del equipo “Perico Goleador”, aunque las ofertas no dejaron de llegar.  El equipo de segunda división de Granada le ofreció ser parte de las jugadoras y el de tercera división la invitó a integrarse a la directiva, la decisión fue. “hay que ser consiente que la situación económica del país está mal y yo necesitaba dinero y en la tercera me iban a pagar, pero si jugaba no iba a recibir un sueldo”.

Nicole Catillo fue juagdora de segunda división en el Deportivo Flores Estelí. FOTO / Cortesía Nicole Catillo

Nicole Castillo tiene cuatro años de practicar fútbol, su historia con este deporte comenzó de una forma distinta. Después de buscar opciones para su preparación se encontró que eran pocos los espacios de entrenamiento para mujeres, fue así como se integró a una academia donde únicamente entrenaban niños. “Este primer encuentro con el fútbol fue un puente para luego pertenecer a una academia de niñas ubicada en Batahola Sur”.

Desde entonces Castillo se fue abriendo campo en este deporte, se integró a la segunda división del Deportivo Flores de Estelí y a la primera división del Managua Fútbol Club (Managua FC). “a pesar de que esta experiencia me ha ayudado en mi formación personal, lo más difícil ha sido lidiar contra los favoritismos y los prejuicios sociales, porque siempre opinan que es un juego brusco por el contacto físico que hay o porque al jugarlo ya piensan que me gustan las mujeres”, refiere Castillo.

Castillo señala que mientras estuvo en el Managua FC lo que las jugadoras recibían solamente eran viáticos, “supuestamente por falta de fondos, pero a nuestro criterio a como tratan a Managua FC primera división de varones, también debería ser el mismo trato para las chicas”. A juicio de Castillo la falta de apoyo no permite la evolución de la franquicia.

Castillo explica que la responsabilidad no solamente recae sobre los equipos, sino también sobre los patrocinadores. “Cuando los medios que transmiten los partidos femeninos buscan patrocinio para las transmisiones se les cierran las puertas y eso no debería ser así, deberían apoyar a los medios para las transmisiones. La falta de patrocinio impide la inversión en la fabricación de uniformes e incluso la posibilidad de mantener bolsas de agua disponibles en el campo de juego o durante el entrenamiento”.

Para Nicole, ahora se ha alcanzado un poco de apoyo, pero aún falta reconocimiento. “Nosotras también tenemos necesidades que cubrir, nos gusta el deporte, amamos lo que hacemos, pero tenemos nuestros gastos”. expresó.

Desde su experiencia comenta que para contratar a jugadores extranjeros los clubs de varones invierten mucho dinero, pero con las jugadoras no ocurre lo mismo. “Es difícil poder hacer una contratación a una jugadora porque no hay dinero para poder reconocerles sus honorarios”.

Celebrando la victoria de un partido. FOTO / Perfíl de Instagram de Eyding

Eyding Talavera tiene 20 años y actualmente pertenece al equipo femenino de primera división del Real Estelí. Sus inicios en el fútbol se remontan a la primaria, cuando se aventuró a formar parte del equipo de su escuela. A los 14 años la invitaron a formar parte de equipos femeninos con mayor experiencia, hasta integrarse a las filas del Real Estelí.

Eyding Talavera tiene cinco años de formar parte de este club. “Mi posición es medio campista, se corre mucho porque se ataca y se defiende”, expresa.  Cuenta que no tiene un salario, lo que recibe es una ayuda económica con la que solventa algunos gastos. “El salario de los hombres es muy alto y a nosotras apenas es una ayuda” manifestó.

Otro aspecto que plantea Eyding es que los beneficios no son otorgados equitativamente. “A veces después de partidos queremos meter nuestras piernas en hielo porque nos sentimos demasiado cansadas y no nos ayudan en eso, en cambio a los varones después de cada partido les tienen hielo; también a veces cuesta que nos den los uniformes, en cambio a los varones es posible que cada temporada se los cambien”.

Pese a esto Eyding Talavera se siente contenta de jugar y pertenecer a la selección del Real Estelí, a la que ha representado en torneos internacionales. El apoyo de sus familiares ha sido clave en este proceso y en un futuro aspira a jugar en equipos superiores de otros países.

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