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Comunidades indígenas de Waspam sufren escasez de alimentos y enfermedades

Caio

En los terrenos inundados estaban sembrado arroz, maíz, malanga, plátano entre otros alimentos.
En los terrenos inundados estaban sembrado arroz, maíz, malanga, plátano entre otros alimentos.

Foto: Líder de Sang Sang

De acuerdo con líderes de los territorios indígenas de Waspam, Wangki Maya, Li Lamni, Li Aubra y Kipla, ubicados a orillas del Río Coco o Wangki, las lluvias registradas a principios julio producto de la tormenta tropical Bonnie, dejaron graves pérdidas en los cultivos que ahora tienen al borde de la hambruna a varias comunidades indígenas. Además, hay un repunte de enfermedades infecciosas.

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Nicaragua no solo es Managua, la capital de esta nación. Tampoco lo es la región del Pacífico, donde se concentra la mayor cantidad de población.

En zonas lejanas de la Costa Caribe Norte, específicamente, en el interior de la Reserva de Biosfera de Bosawás, la que hace unos años fuera una de las selvas más grandes de Mesoamérica, se viven realidades muy difíciles.

Las comunidades indígenas, principalmente de la etnia mayagna y miskita, que habitan esta Reserva, piden ayuda, pues aseguran que están a punto de entrar a una situación de hambruna. Además, han aumentado los brotes de malaria y diarrea, en varias comunidades de los territorios indígenas.

La amenaza de hambruna comenzó con la lluvia que provocó la tormenta tropical Bonnie a inicios de julio, señala Nasuk líder comunitarios que habita en el territorio de Wangki Maya.

Las precipitaciones causaron el desborde del río Wangki e inundaron los cultivos de arroz, maíz, frijoles entre otros alimentos. Las pérdidas fueron totales, afirman Nasuk. No hubo cosecha. Esta estaba prevista a finales de julio y principios de agostos. Las comunidades comerían con esta cosecha hasta principios de enero cuando sale la segunda cosecha de la temporada y también venderían el excedente.

Así habian quedado los cultivos de arroz, maíz y malanga de la comunidad Sang Sang, tras las lluvias de la tormenta Bonnie. Foto: Líder de Sang Sang. 

Situación casi de hambruna

Las comunidades afectadas pertenecen a territorios indígenas ubicados a orillas del río Coco o Wangki. Estas, son parte del municipio de Waspam, de la Región Autónoma de la Costa Caribe Norte.

Prilaka, una organización que vela por los derechos de los pueblos indígenas, conoce de cerca la situación que viven estas comunidades. Explican que Waspam está conformado por 17 territorios indígenas (de diversas etnias, la mayoría pertenecen al pueblo miskitu), de los cuales cuatro reportan pérdidas de cosechas. Los territorios afectados son Li Lamni, Li Aubra, Wanki Maya y Kipla.

En el territorio de Kipla hay entre 8 y 9 comunidades, en el territorio Li Lamni hay aproximadamente 9 comunidades. Cada uno de estos territorios tienen su propia organización, líderes y autoridades comunales, afirma Prilaka.

Existe una división popular en los territorios indígenas, a las comunidades ubicadas río arriba se le denomina Río Coco Arriba y a los asentados río abajo como Río Coco Abajo. Río Coco Abajo es el territorio Wangki Maya, uno de los que presenta mayores problemas, porque la población se quedó sin cosecha y no tienen acceso a agua potable.

Nasuk, líder de Wangki Maya, afirma que 1,750 manzanas fueron destruidas por las inundaciones, de las cuales 780 manzanas eran de maíz y el resto de arroz. “No tenemos semillas de ninguna clase. Además, tenemos otros problemas como la malaria, la diarrea y estamos sin agua potable. Tomamos agua de lluvia. A veces no tenemos cloro”, refiere el líder indígena.

El territorio Wangki Maya viven unas 2,508 familias en 22 comunidades de las cuales 14 han reportado afectaciones en las cosechas por las inundaciones, asegura Nasuk. Estas personas se están alimentando con peces del río Coco y con la reserva de granos que serían utilizados para sembrar en la próxima temporada.

“Estamos en una situación casi de hambruna. Hicimos un hablatón en las radios de Waspam y Bilwi y conseguimos apoyo con ropa, agua y granos. De las 14 comunidades cubrimos 5. Nada más. Tenemos muchos problemas por falta de alimentos y medicina”, resalta Nasuk. 

El líder indígena asegura que hay unos 2,700 niñas y niños entre las edades de 5 a 10 años y 720 de 0 a 5 años, quienes tienen un peso bajo en comparación con sus edades. “Estamos pidiendo al Gobierno Central y Regional semillas porque tenemos tierras, pero no dan respuestas”, revela Nasuk.

Del territorio Wangki Maya a Waspam hay 34 kilómetros y de Waspam hacia Puerto Cabezas hay 115 kilómetros., pero a la mayoría de las comunidades del territorio Wanki Maya, solo se puede llegar a través de botes de motor.

Prilaka señala que en Wangki Maya, la situación es peor que en otros territorios, porque no es un lugar acto para vivir según estudios que se han realizado en la zona. Este territorio carece de ríos limpios por contaminación fecal. En esa zona no hay aguas residuales y las letrinas que utiliza la gente están a orillas del cauce del río.

A raíz de las lluvias, casi todas las comunidades quedaron inundadas porque están ubicadas a orilla del río Coco. “Son territorios planos y cuando sube el río deja afectaciones”, precisa Prilaka.

En este territorio no hay ríos limpios donde la población pueda usar agua. “Deben recoger agua de lluvia o tomar agua del río Coco. En Río Coco de Arriba, hay ríos que, entre comillas, tienen agua limpia”, afirma Prilaka.

¿De qué se alimentan?

60 hectáreas de cultivos fueron dañados por las inundaciones en la comunidad de Sang Sang, en el territorio indígena de Li Lamni. Foto: Líder de Sang Sang

“Las pérdidas de los cultivos son totales. Todo quedó bajo el agua”, afirma Prilaka, sobre la situación de las demás comunidades de los territorios Li Lamni, Li Aubra y Kipla.

“Se ha declarado una emergencia por hambruna. La gente se está comiendo los granos que tenía para sembrar en la siguiente temporada de cultivo. Algunas familias están comiendo una vez al día. Por eso es la emergencia de visibilizar lo que está pasando”, declara la organización.

Vea más en: Entre las tormentas de hambre, continua la resistencia en el Caribe Norte de Nicaragua

Actualmente, la dieta de las comunidades consiste principalmente en arroz, plátano y frijoles. La actividad económica de las comunidades es la agricultura, además de consumir, los cultivos son sus fuentes de ingresos. Con las inundaciones también perdieron dinero.

“La gente les vendía a los hondureños o intercambian productos como azúcar o sal por arroz y frijoles. Con las cosechas ellos guardan y venden el excedente para poder comprar lo que no tienen. ¿Cómo le van a hacer para comprar lo que no tienen si no van a obtener dinero? Es la pregunta que nos hacemos”, plantea Prilaka.

El caso de Sang Sang

Un líder de Sang Sang, una de las comunidades que conforman el territorio indigena de Li Lamni, afirma que en su pueblo se perdieron 60 hectáreas de cultivos, aproximadamente. Los alimentos afectados fueron la yuca, el arroz, el plátano, la malanga, el elote y el quequisque.

“Eso representa todo el cultivo de comunidad”, asegura. El líder indígena expone que se encuentran sin semillas pues desde marzo se ha reportado lluvias excesivas. Combinado a esta situación, está la presión que ejercen los colonos invasores, lo que ha obligado a sembrar mucho menos tierras. “Antes cultivamos 3 manzanas ahora menos de una manzana”.

“Sembramos en una pequeña parcela de Sang Sang por las invasiones de los colonos y ahora el cambio climático y las constantes lluvias no se pudo secar el arroz”.

La fuente precisa que en Sang Sang hay 125 casas en donde habitan 180 familias,es decir que hay 2 familias por cada casa, lo que evidencia que hay hacinamiento.

Ante la perdida de todos los cultivos, todas estas familias han tenido que alimentarse de otras alternativas que les brinda la naturaleza y algunos han tenido que cruzar el río Coco hacia Honduras.  

El líder relata que están comiendo un banano conocido como “pilipita” con el que hace “guabul”, una especie de atol de esta fruta. Además, están pescando en los ríos más pequeños ya que el río Coco tiene mucha contaminacion por sedimentos.

Sin dinero para comprar alimentos en la ciudad de Waspam, habitantes de Sang Sang no tienen otra alternativa que ir Honduras. “Los hombres nos vamos a Honduras a limpiar, nos vamos desde la siete de la mañana hasta la cinco de la tarde. Nos pagan 100 o 150 córdobas por limpiar protereros. Las mujeres se quedan en la casa o van a pescar. Los hombres regresamos con arroz y bastimentos”, relata el lider indígena.

Los lugares donde van a trabajar son ranchos de finqueros del departamento de Olancho, fronterizo con Nicaragua.

Con la pérdida de las cosechas, los comunitarios no tienen semilla para el próximo ciclo de siembra. El líder de Sang Sang afirma que le han pedido ayuda a la alcaldesa de Waspam, Rose Cunningham, pero no han recibido respuesta.

“Prácticamente estamos a la deriva”, expresa. Resalta que la niñez de la comunidad Sang Sang están adelgazando, situación que se ha empeorado tras el retiro de la merienda escolar que el Gobierno Central enviaba.

“Los políticos de esta zona usan la merienda escolar para hacer campaña política, no les entregaba el 100% a los niños, pero ahora, las comunidades que han renegado contra este tipo de cosas, se les ha recortado la ayuda de la merienda escolar”, asegura el líder quien explica que esta merienda se entrega cada tres meses y la última dotación tenia que darse en julio. El 9 de agosto, las demas comunidades del territorio de Li Lamni recibieron la merienda escolar menos Sang Sang, afirma.

Los medios de vida de estas comunidades ha sido afectados no solo por el cambio climático, tambien por la invasion de los colonos. El líder de Sang Sang asegura que todas las vacas de la comunidad se fueron perdiendo poco a poco.

“A raíz de que se convirtió en zona roja por los enfrentamientos entre colonos e indígenas, no hay acceso a la justicia. Había un puesto policial en una comunidad que se llama San Carlos y en 2015 se fueron los policías y ellos erán los que cubrían los casos de robo y así se han ido robando el ganado y otros animales y por eso las familias no han vuelto a producir”, asegura el comunitario.

Brotes de enfermedades infecciosas

Centro de Salud de la comunidad Sang Sang. Los comunitarios denuncian que no hay médicos ni medicamentos. Foto: Prilaka.

Las lluvias causaron otras afectaciones. “Las lluvias provocaron derrumbes, como consecuencia dos mujeres del territorio Li Lamni, fueron soterradas, pero pudieron sobrevivir”, afirma Prilaka.

Además de los cultivos, la población perdió a sus animales como cerdos, gallinas, entre otros.

Los reportes de enfermedades febriles aumentaron a raíz de la explosión de mosquitos. Los pobladores creen que se trate de un brote de malaria. “En esta zona la malaria es muy común y claman ayuda a Waspam y Bilwi por los niños y personas de tercera edad”, asegura la organización.

Este problema se agudiza porque la mayoría de las comunidades tiene problemas para acceder a los centros de salud estatales.

“El 19 de mayo de 2022 reportaron en la comunidad de Sang Sang, del territorio Lil Lamni, que una bebé de iniciales J.W.C falleció tras cinco días con gripe y tos. Quien reportó fue su mamá otra menor de edad de iniciales S.C.B. Debido a la falta de personal de salud y tras cinco días de gripe y problemas para respirar, la niña murió. La mamá no fue a otro lugar porque moverse implica grandes costos económicos”, detalla Prilaka.  

La situación es dramática, en el centro de salud no atiende nadie y la única enfermera no llega desde hace dos meses, denuncian los líderes.

“Para viajar de Sang Sang a Waspam son entre 1,500 y 1,800 córdobas ida y vuelta, sin contar donde te quedás y la comida”, precisa Prilaka sobre los costos que implica acceder a la salud.

Esta niña y su bebé fallecida pertenecen a las 80 familias que han sido desplazadas a la fuerza por los colonos armados que han invadidos los territorios indígenas.

Prilaka señala que el 25 de julio de 2022 recibieron el reporte de que en la comunidad de Krasa, del territorio Li Lamni, no había médicos y enfermeras. “Hay clínicas en unas comunidades en otras no hay y en las que hay, no hay enfermeros por la ola de violencia que han desatado los invasores colonos y también los enfermeros se van por varios meses sin saber por qué”.

Las personas se han auxiliado de la medicina tradicional, incluso para tratarse la malaria, una enfermedad que requiere un tratamiento especial. “Lamentablemente hay gente que muere y nadie sabe por qué murió, no se puede diagnosticar que falleció por malaria, pero otros que han pasado por la enfermedad recuren a la medicina tradicional”.

De acuerdo con el Mapa de Salud del Ministerio de Salud (Minsa) en el municipio de Waspam, de enero a junio de este año, se han reportado 761 casos confirmados de malaria, sin ninguna muerte. No obstante, el Minsa registra que en ese periodo fallecieron 15 personas por neumonía y 4 por diarrea.

Según Prilaka, la mayoría de las comunidades indígenas no tienen centro de salud y en algunas comunidades hay, pero no hay médicos ni enfermera, ni medicamentos.

La influencia de los colonos

El conflicto entre colonos e indígenas comenzó a subir de tono desde el 2015 cuando iniciaron las primeras invasiones desde el territorio de Li Aubra. El avance ha sido grande hasta el punto de que algunos territorios están arrinconados hacia el río Coco.

Este arrinconamiento ha provocado que los comunitario cultiven a orillas del río y no en zonas altas, explica Prilaka.   

Antes sembraban montaña adentro, pero por la amenaza de los colonos, se atrevieron a sembrar cerca del río Coco. El resultado es que cuando el río se desborda pueden perderlo todo.

Los colonos no son indígenas. Ellos vienen de lugares aledaños y ocupan las tierras a la fuerza. Varías personas han muerto, tanto indígenas como colonos, por disputas territoriales. De acuerdo con las leyes de Nicaragua, nadie que no sea miembro de las etnias puede comprar o vivir en sus territorios.

Sin embargo, en los últimos 10 años, el avance de los colonos ha aumentado. Las personas que se meten en estos territorios son, desde empobrecidos campesinos hasta gente pudiente ligada al régimen de Daniel Ortega.

Prilaka afirma que la lejanía y la falta de comunicación, impide que se conozca la difícil situación en la que viven las comunidades indígenas. En algunas comunidades no hay acceso a energía eléctrica y tampoco señal telefónica.

Hay hacinamiento. En una casa con dos habitaciones pueden vivir hasta 8 personas. Las casas son hechas de madera y se elevan dos metros sobre el suelo, un estilo llamado tambo. Algunas tienen techos de zinc, pero la mayoría tiene un techo de palma.

De Waspam a los territorios de Río Coco Arriba se toma una lancha y se toma todo el día pasando de comunidad en comunidad, las más lejana es Sik Sayari donde te tardas dos días en llegar.

En enero comienza las otras cosechas, pero los habitantes de las comunidades indígenas esperan que las lluvias no sean muy fuertes.

 

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